Cada animal tiene su propia ficha, con todo lo que se ha registrado sobre él desde el día en que entró en la granja hasta el día en que salió.
La ficha es el sitio donde se junta todo. No hay un libro de registro aparte para los crotales, otro para los tratamientos y otro para los pesajes: cada apunte hecho en la granja llega a la ficha del animal al que se refiere.
Un animal que se va de la granja no se borra. La venta, la muerte o el sacrificio se registran como hechos, con su fecha y sus circunstancias, y la ficha se queda entera y se puede seguir leyendo. Borrar es una acción aparte, que se pide expresamente — y antes de hacerlo te decimos con todas las letras qué se va junto con el animal.
Eso cuenta en dos momentos: cuando buscas qué pasó con un animal vendido hace dos años, y cuando quieres ver qué ha dado una línea materna con el tiempo, incluidos los descendientes que ya no están en el censo.
Una venta registrada sin querer se puede anular. La línea se queda tachada, con la hora y el motivo, el animal vuelve al censo y el dinero sale de todas las cuentas — no se borra nada a escondidas.
La lista de animales se filtra mientras escribes, por crotal o por nombre, y se puede reducir por clase zootécnica: vacas, novillas, recría, terneros. La importación y el rendimiento se han probado con un censo de 1.602 animales, con genealogía e historial completos.
Si llevas el censo en un archivo Excel, se sube tal cual. La plataforma lee el archivo .xlsx como está, te enseña qué ha entendido de cada columna y solo después de tu confirmación crea las fichas. No hace falta guardarlo como CSV ni reordenar las columnas.
En el otro sentido, los datos de la granja se descargan enteros, cuando quieras, en un solo archivo — animales, fichas y fotos. Siguen siendo tuyos y no se venden.
Importa los animales desde un archivo Excel o añádelos uno a uno. La cuenta es gratuita y no necesita suscripción.